El ego

Por Norma Valle

¿Te sientes ofendido constantemente? ¿Tienes la necesidad de sentirte superior? ¿Siempre quieres ganar? ¿Siempre quieres tener la razón? Entonces el ego está haciendo de las suyas.

Si estás leyendo esto ya es un gran avance, pues está llegando a tus manos información necesaria poniéndote sobre aviso que ya es momento de deshacerte de ésta molesta vocecita que se encarga de meterte el pie constantemente y sabotearte.

Lo contrario al amor es el miedo y ésta es la característica principal del ego (Ojo: no tiene nada que ver con vanidad). Es toda la “desinformación” que se nos ha brindado con la cultura, la educación y la religión. El ego llena todos los huecos que dejan tus carencias emocionales. Te obliga a actuar desde el dolor, desde el rencor, desde la tristeza, desde el resentimiento.

El ego te hace sentirte víctima, te hace sentir miedo, tener dudas, corrompe tu intuición, te vuelve desconfiado, inseguro, te confunde y te hace buscar pruebas una y otra vez para corroborar lo que te dice tu intuición y terminar callándola, pues nunca está conforme. El ego te vuelve manipulador y controlador. Es cruel y te vuelve cruel.

El ego no te permite conectar con tu parte espiritual y te aleja de tu verdadera esencia. Es egoísta y desea poseer, ser admirado y aceptado sin importar lo que haga o cómo lo haga. Vive en el pasado, castigándote. Te hace buscar tener siempre la razón pues así te crea resistencia al aprendizaje, al cambio, no te permite avanzar ya que eso significaría deshacerte de él, lo cual no le conviene.

Tus ángeles y tus guías siempre están ahí para ti, diciéndote que hacer. ¿Has escuchado esa vocecita amable que te dice “llévate un suéter”? Y de pronto el ego interfiere haciéndote dudar: “¿Para qué? ¡Ve que calor hace! ¿Vas a andar cargando el suéter todo el día? ¡Qué flojera!” ¡Y adivina que sucede! Más tarde cae un tormentón de miedo y terminas diciendo “Si ya lo sabía ¡Sabía que debía de traer un suéter!”. Obvio tus guías sólo te dicen que debes hacer, ya depende de ti el hacerles caso o no, tampoco van a venir a ponerte el suéter. Ellos respetan tu libre albedrío y no insisten.

Si estás dispuesto a dejar de sufrir y a callar a este inquietante personaje, debes empezar por identificar cuándo te habla el ego y cuándo son tus guías. ¿Cómo saberlo? Muy fácil: Por el tipo de discurso. Tus guías son amorosos, firmes, pero amorosos, son sutiles y no presionan, te dicen las cosas “suavecito”, una o dos veces, pero te dejan ser y elegir. El Ego es cruel, burlón, duro y no te permite actuar con amor, con humildad y te va a repetir muchas veces lo que quiere que hagas y se va a justificar con muchas razones, te va a manipular hasta que cedas a sus deseos.

Aquietar al ego no es tan complicado si lo ejercitas a diario. Ya tienes las características así que ya puedes identificarlo. ¡Cáchalo manipulándote y cáchate haciéndole caso!

-Siempre, el primer pensamiento que te venga a la mente es el correcto, son tus guías espirituales que se anticipan a ésta energía y te ponen sobre aviso.
-Acepta, perdona y agradece toda la “desinformación” que te ha llegado, pues finalmente gracias a ella estás aprendiendo. Cuando te llegue un pensamiento desde el ego, un pensamiento cruel o negativo, reconócelo, dale las gracias y dile que ya no lo necesitas, que ya has aprendido de él, pídele que vuelva a su verdadera esencia y suéltalo, cámbialo por un pensamiento afirmativo, positivo, agradécelo y cierra con un firme “Así es”, dándolo por hecho y que va a ser de esa manera.

Recuerda que todas esas energías discordantes son maestros y están aquí para enseñarte, no para castigarte. Así que suéltalas con amor, sin coraje o enojo, pues ellos están haciendo su trabajo. Y de esa manera tú te tratas con amor también, sin sentir culpa, sin castigarte, aceptando la experiencia, el aprendizaje, y creando conciencia que puedes cambiarlo, que nadie más que TÚ creas tu propia realidad. No es responsabilidad ni culpa de nadie más.

Cada vez que comprendes tus “errores”, los aceptas, los perdonas, los liberas y los cambias, recuperas tu poder y le quitas fuerza al ego.
-Medita. Es una excelente forma de darle fuerza al canal de comunicación con tus guías espirituales y de callar a esa molesta voz, de quitarle fuerza.
-Checa tus carencias y sánalas. Así evitarás que el ego se reconstruya y tome fuerza. Si te cuesta trabajo, pide ayuda a un profesional. No tiene nada de malo pedir ayuda, al contrario, es un acto de humildad y una manera de quitarle fuerza al ego.

-Pide ayuda a los maestros ascendidos Buda, Jesús, Moisés y Sanat Kumara. Siempre estarán ahí para hacerlo. Sólo tienes que pedir su apoyo durante tu meditación y ellos son felices de poder auxiliarte. Te ayudan a encontrar el equilibrio, al crecimiento espiritual, te dan valor, fe, humildad, te ayudan a perdonar, a aquietar el ego y a tener una comunicación más clara con tu Creador.

Invócalos, siéntelos, pídeles ayuda para superar al ego, hazlo desde el amor, desde tu corazón, con plena conciencia de su fuerza y de tu poder como ser ilimitado que eres.

Tú le das fuerza al ego, tú le cedes tu poder y le permites que te haga sufrir y hacer sufrir a otros. Es necesario aprender, para eso estamos aquí, pero no es forzoso el sufrimiento, ese es opcional y sólo depende de ti.

Cuando aquietes esa voz, brillarás con más fuerza, te sentirás pleno y vivirás en paz, en el respeto, en el amor.
Recuerda, estás aquí para aprender y sobre todo, para ser feliz.

¡Hazlo! ¿Qué te detiene? De ti depende… De nadie más.

“Dime lo que crees ser y te diré lo que no eres.”

Henry Frédéric Amiel

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Norma Valle,
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