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El Poder de Nuestros Pensamientos

Por Tania Martinez

Seguramente te pasó que un día te pusiste a ordenar tus cajones y de repente te topaste con una vieja carta de un ex-novio o ex-novia que te hizo sufrir mucho en la secundaria? De inmediato te llegaron esos antiguos recuerdos y como por arte de magia las viejas emociones de aquel entonces vuelven a salir. Por supuesto, ya han pasado más de 15 años que saliste de la secundaria, pero tú sientes como si la ofensa hubiera sido ayer y el dolor, la tristeza y el resentimiento empiezan a inundarte por completo, incluso te pones a llorar y a revivir tu sufrimiento de puberto (a). En ese momento en el que estás reviviendo tu época de adolescente, tu actual pareja te llama por teléfono para saludarte y ¿cuál es tu primera reacción? Como estás poseído (a) por el fantasma del pasado, proyectas tus viejas emociones en tu pareja del presente y le haces tremendo dramón. Tu pareja no entiende qué te pasa y esa llamada cordial y amorosa se convierte en una llamada de terror.

¿Te suena familiar?

Con frecuencia permitimos que LA MENTE nos domine a través de los pensamientos. Esto sucede porque perdemos el control sobre ella. Nuestra mente nos suele llenar de muchos pensamientos que surgen repentinamente. Algunos son agradables y positivos, y hasta nos dibujan una coqueta sonrisa en la cara, sentimos alegría y hasta nos ponemos “de buenas”. Por ejemplo, pensamos: “Hoy tengo una cita con el chico que me gusta” y nuestra cara se ilumina como por arte de magia.

También tenemos pensamientos neutrales que no generan ninguna emoción en nosotros, somos tan indiferentes a ellos que ni les ponemos atención y desaparecen casi de inmediato. Por ejemplo: “La puerta es de madera”.

Pero la mayoría de los pensamientos que nuestra mente “loca y descontrolada” crea, son pensamientos negativos que se aferran a estar ahí, en nuestra cabeza y no podemos con ellos, se apropian de nuestra conciencia y nos convertimos en su esclavo (a), estamos a su merced. Por ejemplo, pensamos: “Hoy me van a correr, sí, lo sé, mi jefe tiene esa cara de que me va a correr” y entonces todo nuestro día en la oficina se vuelve un infierno eterno, cometemos más errores que de costumbre, no salimos ni a comer, etc.

Cuando dejamos que nuestra mente “loca” tome el control de nuestro ser, ésta se convierte en un “pequeño monstruo” que provoca desde pequeños incidentes que nos hacen sentir preocupados, ansiosos o tensos: “Entregué el reporte, espero que esté bien y si no, y si me equivoqué y si todo está mal…”. Hasta provocar grandes problemas originados por ira, venganza, coraje o envidia: “No me dieron el aumento, seguro se lo dieron a la nueva, claro como se acuesta con el jefe, pero me las va a paga le voy a decir a todos cómo lo consiguió”.

Estos pensamientos negativos son tan poderosos que van alterando nuestra percepción del mundo, creemos que son reales y dejamos que afecten nuestras relaciones, nuestros proyectos, nuestros sueños. Los pensamientos que entran en nuestra cabeza afectan nuestras emociones nuestro estado de ánimo y por ende, también afectan la forma en la que reaccionamos con los demás, por eso es tan importante que retomemos el control de nuestra mente y elijamos el tipo de pensamientos que queremos crear.

Y ¿cómo lograr esto? Una herramienta maravillosa es la MEDITACIÓN, esa herramienta que nos da la capacidad de concentrarnos en un solo punto, ya sea en un objeto o en los propios pensamientos. Meditar es observarnos a nosotros mismos, a nuestro cuerpo y mente sin juzgarlos, es enfocar y controlar a nuestra mente.

Algunas personas pueden considerar a la meditación como algo exclusivo de religiones orientales, sin embargo yo considero que no tiene un trasfondo religioso, ya que es simplemente una herramienta para encontrar PAZ Y CALMA MENTAL.

Y esta PAZ nos ayuda a serenarnos y a tomarnos las cosas con mayor tranquilidad y objetividad, ya que permite tener un mayor control sobre nuestra mente, pues meditar con regularidad nos ayuda a liberar a nuestra mente de todos esos pensamientos negativos e intrascendentes que nos distraen constantemente y nos alejan del momento presente.

Como todas las cosas, MEDITAR necesita de PRÁCTICA. Por eso es que tenemos que empezar a educar a nuestra mente para que se concentre al menos en una sola cosa durante un periodo corto de tiempo.

Si te interesa esto de meditar, te sugiero que empieces por buscar un lugar tranquilo, apaga la TV, tu celular, es importante que no haya ruido ni distracciones. Siéntate en una posición cómoda –no es necesario sentarse en flor de loto, recuerda que no somos yoguis ni monjes budistas- de preferencia no te acuestes porque te puedes quedar dormido, cierra tus ojos y empieza enfocándote por 5 MINUTOS en tu respiración, en cómo entra el aire por tu nariz, siente cómo se inflan tus pulmones, por atención en cómo sale el aire por tus fosas nasales y siente tus pulmones desinflándose. Repite esto durante los 5 minutos o el tiempo que tú quieras. Cuando logres que tu mente se concentre esos 5 minutos solamente en tu respiración, entonces ve incrementando el tiempo.

La meditación también requiere de PACIENCIA, así que no te desesperes si al principio te cuesta trabajo controlar tus pensamientos. Simplemente ignóralos, déjalos pasar y retoma tu atención en la respiración.

Conforme vamos practicando más y más en el arte de meditar, nuestra PACIENCIA se va incrementando y nuestra mente estará cada vez más bajo control, nuestra percepción del mundo será más positiva y sentiremos más tranquilidad en nuestro ser.

Con cariño,
Tania Martinez
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