¡La sanación está a tu alcance!

Por Norma Valle

¿Qué es lo que sucede con la salud y las emociones? ¿Cómo están relacionadas?

¿Has sentido alguna vez miedo? Entonces seguramente has sentido la adrenalina correr por tu cuerpo. Al igual que el miedo o la alegría, todos los pensamientos generan emociones y éstas a su vez generan sustancias en tu cuerpo.

Pero las emociones y pensamientos “negativos” como el stress, la inseguridad, el coraje, el miedo, la angustia, la ira, el rencor, la tristeza, generan depresión y ésta a su vez baja tus defensas y es entonces cuando las enfermedades se hacen presentes.

Pero ¿por qué enfermamos de diferentes maneras? La enfermedad y el dolor son maestros. Ellos se hacen presentes para recordarte que hay emociones y energías discordantes que debes transmutar. Finalmente estás en este plano para aprender, ésta es una gran escuela  y si no aprendes y evolucionas conforme al plan que estableciste antes de venir aquí, entonces esos grandes maestros se manifiestan para que pongas atención. Si no de otra manera, seguirías haciendo lo mismo, sintiendo coraje o siendo egoísta por ejemplo,  pues no hay consecuencias.

Tienes dos maneras de aprender: Con las personas que te rodean -si pones atención- y si no, pues con dolor.

Por ejemplo: Una persona que se enoja de todo o que trata mal a la gente y que no le importan las consecuencias con éstos. De pronto, de la nada, sufre un infarto. ¿Qué sucede después? Cuida su carácter, lo controla, empieza a medir sus palabras, pues en cuanto siente un poco de ira, el corazón le manda un piquete, un pequeño recordatorio, de que no está haciendo lo correcto.

Obviamente las combinaciones pueden ser muchas, la gama es muy amplia. Hay personas que pueden ser tranquilas y sufrir un infarto. Eso significa que hay dolor e ira arraigados desde hace mucho tiempo (incluso otras vidas) y que no lo ha quitado y no le permite avanzar pues inconscientemente, esa ira surge al momento de tomar decisiones.

Hay personas que en su vida probaron un cigarro, se alimentaban correctamente, jamás tomaron una gota de alcohol, eran deportistas y de pronto padecen cáncer. ¿La razón? Resentimiento, ira o rencor arraigados desde hace mucho tiempo.

He tenido pacientes con padecimientos que ni los doctores les encuentran explicación, ni siquiera pueden diagnosticar (e incluso con síntomas muy nobles como dolores de espalda o de cabeza). Terminan diciéndoles “Pues no tienes nada, debe de ser estrés”. He recibido pacientes a los que incluso les dicen que tienen depresión o son bipolares (enfermedades que están de moda) al no poder darles un diagnóstico exacto. Los llenan de antidepresivos y pastillas y obvio, jamás mejoran. Pero al buscar causas y el lugar exacto en donde están arraigadas esas emociones, comprenderlas y transmutarlas, sanan.

También han llegado hasta mí pacientes con cáncer, a los cuales no les está funcionando la quimioterapia o la radiación. Al transmutar las energías discordantes y sanar sus emociones, el tratamiento empieza a surtir efecto y la enfermedad empieza a ceder.

El que sanes depende de tu plan de vida. Antes de venir a este plano estableces lo que vas a aprender y con quienes lo vas a aprender. Ya en el transcurso de la misma, tú vas tomando tus decisiones, si subes, bajas, das una vuelta o dos. Eso es tu libre albedrío. Tú sabes si avanzas o te detienes por un momento.  Pero en algún momento necesitas un empujón, cuando te estancas, cuando te estableces en tu zona de confort. Tus guías espirituales y ángeles te ayudan en ello.

Muchas veces estableces morir joven, pero aún antes de que eso suceda, puedes cambiar de opinión.

Tengo un buen amigo que padeció cáncer terminal, se lo diagnosticaron cuando -según los doctores-  ya no había nada que hacer. Lo operaron para erradicar el tumor maligno y entró en coma por un tiempo, salió y volvió a caer en coma por otro tiempo. Los doctores le decían a su mamá que lo desconectara (él escuchaba todo) y su mamá no lo hacía pues sentía que no era lo correcto. Mientras él,  en ese plano en el que a ratos se encontraba,  decidió no irse, decidió que aún no era tiempo y que había más cosas que quería aprender. Dice que tuvo que rendir explicaciones ante maestros ascendidos y seres de luz justificando el porqué debía de quedarse por más tiempo. La explicación que me dio fue maravillosa, me dijo “Normita, aún en esas, Dios negocia”.

Salió del coma, se encargó de sanar sus emociones y ahora es una persona plena, completamente sana y feliz. No hay ni un rastro de cáncer en él.

La enfermedad no te mata, te mata el miedo. Una persona puede vivir con cáncer durante mucho tiempo, pero en cuanto se los diagnostican, lo asocia inmediatamente con dos palabras “incurable, y mortal”. Peor todavía cuando le dicen “te quedan dos meses de vida”. Lo cree y por lo tanto se le manifiesta. Si ésta persona venía a aprender la fe y a confiar, entre otras cosas,  no lo hace y decide morir, volverá la siguiente vuelta a vivir algo similar, hasta que lo aprenda.

Todo depende de lo que vengas a aprender y como lo quieras hacer.

Tengo otro amigo que fuma una cajetilla diaria. Me dice “¡Me encanta el cigarro! Sé que esto no me va a matar, otra cosa sí, pero esto no”. Él medita una hora al día, todos los días de la semana. Come sanamente y trabaja en sus emociones. Hace poco su jefe le mandó a hacer  estudios pues se preocupa por la manera en la que fuma y para su sorpresa, le dijeron los doctores que tiene pulmones como de recién nacido. No tiene una emoción negativa que le provoque una enfermedad pulmonar y la meditación le ayuda a vibrar alto y no caer en el miedo.

Pero independientemente de lo que vienes a aprender, creo que el cómo es importante. No tiene que ser tan doloroso.

Observen a la gente. ¿Por qué ahora hay cada vez más y más enfermedades? La gente se ha dejado llevar por el consumismo, el materialismo, lo superficial e intelectual, haciendo de lado por completo lo espiritual. Escucho a gente mayor decir constantemente que cuando eran chicos, la gente no enfermaba tanto y de cosas tan fuertes. Pero antes,  la gente era amable, cordial, vivían libremente, se ayudaban unos a otros, no vivían con miedo,  los niños podían jugar en las calles, comían cosas naturales, vivían en paz. Todo conjugado da por resultado gente sana y plena. Emociones y salud están relacionadas.

Recuerda que este plano es una gran escuela, que vienes a aprender la dualidad: amor-odio, tristeza-alegría, etc. Y en ésta, están basadas las emociones. Cuando superas la dualidad y te estableces  en el amor, la aceptación, el entendimiento, la confianza, la fe,  la paz, superas cualquier cosa con facilidad y sin sufrimiento, sin dolor.

Sana tus emociones, no esperes a que estos grandes maestros “la enfermedad y el dolor” se hagan presentes. Busca ayuda, no tiene nada de malo.

Cede. Perdona. Pierde de vez en cuando, ¡te hace más sabio! Ama. Ayuda. Respeta. Confía. Sonríe. Cuida y cuídate. Escucha a tu corazón. Hazle caso a tu intuición. ¡Fluye!

Y recuerda: Nada es castigo, todo es aprendizaje.

Estás aquí para aprender y para ser feliz.

¡Hazlo! ¿Qué te detiene? De ti depende. De nadie más.

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Norma Valle,
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