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Nunca pierdas la fe

Por Norma Valle

Cuando encontré mi misión en este plano, me encontraba en el punto más “bajo” de mi vida, con todo fracturado: matrimonio, trabajo, emociones y sobre todo… la fe. Estaba totalmente desconectada de mi divinidad, había perdido la conexión con mis guías espirituales y había dejado de escuchar su voz y de creer en todo.

Si no la hubiera recuperado no creo que hubiera podido salir adelante y darme cuenta que todo eso que me había ocurrido era para mi bien más elevado, gracias a ella he llegado hasta este punto, es la que me permite agradecer día a día el poder respirar, el estar viva, el tener tantas bendiciones, el tener el mejor trabajo del mundo y una pareja maravillosa.

Si no hubiera tenido este punto de quiebre tal vez no valoraría lo afortunada que soy y no hubiera tenido el crecimiento y el despertar espiritual que tuve. No sería quien afortunadamente soy.

Una cosa es lo que quieres y otra lo que necesitas. Eso es un hecho. Y pueden diferir muchísimo, pero cuando crees en algo, cuando confías en que todo lo que le sucede es para tu bien más elevado, entonces, la perspectiva cambia. Entonces puedes vibrar en el amor y tener paz, suceda lo que suceda. Esa armonía es la que se debe mantener entre lo espiritual y lo terrenal.

Obviamente toma tiempo, pero no es imposible. El único problema al que se enfrenta el ser humano para poder conseguirlo, es el tener que esforzarse. La mayoría de los seres humanos odian esforzarse y más si se trata de espiritualidad. Cada vez nos hemos vuelto más perezosos. Ya no memorizamos número telefónicos, ya no queremos caminar más de dos cuadras o levantarnos para cambiarle a la televisión, ni siquiera dar las gracias. Aplicamos la ley del menor esfuerzo hasta para nosotros mismos. Ya no nos ejercitamos, mejor compramos cremas “mágicas” y aparatos milagrosos que nos den la figura que siempre quisimos.

Es una pena que no podamos dimensionar la importancia de cuidar de nosotros mismos en los tres aspectos que nos componen: físico, mental y espiritual. Debemos de darle la misma importancia a los tres. Si no existe un equilibrio, creamos un monstruo. Imagina una persona que sólo ejercita su intelecto: será una persona con una cabeza gigante, pero con un corazón y un cuerpo diminutos.

Eso es lo que está sucediendo actualmente con la gente. Lo espiritual lo menosprecian, lo han hecho a un lado. A la gente le importa mucho la opinión que los demás puedan tener de ellos, le dan demasiada importancia a las apariencias. Le han dado tanta importancia a lo material que están perdiendo la noción del objetivo de estar aquí: Aprender y recordar para evolucionar.

Lo material es un medio, pero no es el fin. Y la gente ha perdido la dimensión y lo delicado que es entregarse por completo al consumismo. El único esfuerzo que hacen para consigo mismos es el librarse de deudas. Y después se preguntan por qué se enferman, por qué se vuelven neuróticos, temerosos y violentos. No se alimentan naturalmente, viven en la preocupación y el precio que pagan por vivir dentro este sistema es muy alto.

Si las tres cosas encuentran el justo medio y se equilibran, nuestra vida va a ser muy diferente. Podremos disfrutarla plenamente, con conciencia (palabra muy gastada y poco aplicada).

Necesitamos creer en nosotros mismos, en nuestro poder, alimentar esa parte espiritual que nos distingue de otros seres, que nos hace realeza cósmica. No sabemos el potencial que tenemos. Y no lo vamos a exponenciar si no quitamos esas emociones negativas que nos frenan, nos paralizan y sabotean.

Es importante que atiendan sus emociones, que se preparen física, mental y espiritualmente, pero no bajo premisas que controlen usando el miedo y la culpa. Aprendan a ser libres, quítense miedos, ataduras, cargas innecesarias, sanen emocional y espiritualmente, pero sobre todo confíen en su intuición, en ustedes mismos, saben más de lo que creen, crean en su grandeza y en su potencial, recuperen su poder, abran su corazón, abran su mente y lo más importante, recuperen la fe.

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Soy Norma Valle, conoce más de mi AquíBendiciones infinitas para tí

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